B. Israel saquea el
campamento de Siria.
1. Profecía de Elíseo sobre la baja de precio en
Samaria.
a. 7:1 Eliseo: Oigan la palabra de
Jehová. Así dijo Jehová: Mañana a estas horas a la puerta de Samaria, valdrá un
siclo el seah; 3 kilos de flor de harina. Y un siclo dos seahs; 6 kilos de
cebada.
b. 7:2 Un príncipe sobre cuyo brazo el
rey se apoyaba, respondió al varón de Dios, y dijo: Si Jehová hiciese ahora
ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Y él dijo: Mira tú lo verás con tus
ojos, pero no comerás de ello.
2. Sin saberlo los sirios Dios los asusta y deja
sola la entrada.
a. 7:3 Había a la entrada de la puerta
cuatro hombres leprosos, los cuales dijeron el uno al otro: ¿Para qué estamos
aquí, para que muramos?
b. 7:4 Si tratáramos de entrar en la
ciudad. Por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella. Y si nos quedamos
aquí, también moriremos. Vamos, por consiguiente, y trasladarnos al campamento
de los sirios. Si ellos nos diesen la vida, viviremos. Y si nos diesen la
muerte, moriremos.
c. 7:5 Se levantaron, por tanto, al
anochecer. Para ir al campamento de los sirios. Llegando a la entrada del
campamento de los sirios, no había allí nadie.
d. 7:6 Porque Jehová, había hecho que en
el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y
estrépito de gran ejército. Y se dijeron unos a otros: Miren, el rey de Israel
ha contratado a sueldo contra nosotros, a los reyes de los heteos y a los reyes
de los egipcios. Para que vengan contra nosotros.
e. 7:7 Así se levantaron y huyeron al
anochecer. Abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos y el campamento
como estaba. Y habían huido para salvar sus vidas.
f. 7:8 Cuando los leprosos llegaron a la
entrada del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron. Agarraron
de allí plata, oro y vestidos. Se fueron y lo escondieron. Se devolvieron y
entraron en otra tienda. De allí también agarraron. Y también lo escondieron.
g. 7:9 Luego se dijeron el uno al otro:
No estamos haciendo bien. Hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos. Y si
esperamos hasta el amanecer, nos alcanzará nuestra maldad. Vayamos, en esta
hora, entremos y demos la nueva noticia en casa del rey.
3. Unos leprosos avisan al rey, la entrada de la
ciudad está sola.
a. 7:10 Vinieron, por consiguiente, y
gritaron a los guardas de la puerta de la ciudad, avisándoles. Diciendo:
Nosotros fuimos al campamento de los sirios, y en ese momento, no había allí
nadie, ni voz de hombre, sino caballos atados. También asnos atados, y el
campamento intacto.
b. 7:11 Los porteros gritaron, y lo
anunciaron dentro, en el palacio del rey.
c. 7:12 Se levantó el rey de noche, y
dijo a sus siervos: Yo les declararé lo que nos han hecho los sirios. Ellos
saben que tenemos hambre, y han salido de las tiendas. Se han escondido en el
campo, diciendo: Cuando hayan salido de la ciudad, los tomaremos vivos, y
entraremos en la ciudad.
d. 7:13 En ese momento, respondió uno de
sus siervos y dijo: Tomen ahora cinco de los caballos, que se han quedado en la
ciudad. Envíalos y vayan a ver qué ha pasado. Porque no sea, que los quedemos
acá también perezcamos. Como ya ha perecido toda la multitud de Israel.
4. El campamento de los asirios quedó solo e
Israel lo saquea.
a. 7:14 Se montaron en los dos caballos
de un carro, y el rey los envió al campamento de los sirios, diciendo: Vayan y
vean.
b. 7:15 Ellos fueron, y los siguieron
hasta el Jordán. Miraron que todo el camino estaba lleno de vestidos y enseres
que los sirios habían arrojado por la premura. Volvieron los mensajeros y se lo
hicieron saber al rey.
c. 7:16 En ese momento, el pueblo salió,
y saqueó el campamento de los sirios. Y fue vendido un seah; 3 kilos de flor de
harina por un siclo. Y dos seahs; 6 kilos de cebada por un siclo, conforme a la
palabra de Jehová.
d. 7:17 El rey puso a la puerta a aquel
príncipe sobre cuyo brazo él se apoyaba. Lo atropelló el pueblo a la entrada, y
murió. Conforme a lo que había dicho el varón de Dios, cuando el rey fue a él.
5. Baja el precio del alimento en Samaria como
predijo Eliseo.
a. 7:18 Aconteció, por supuesto, de la
manera que el varón de Dios había hablado al rey, diciendo: Dos seahs de cebada;
6 kilos por un siclo. Y el seah de flor de harina; 3 kilos será vendido por un
siclo mañana a estas horas, a la puerta de Samaria.
b. 7:19 A lo cual aquel príncipe había
respondido al varón de Dios, diciendo: Esto sucederá, si Jehová hiciese
ventanas en el cielo. Y él dijo: Mira tú lo verás con tus ojos, pero no comerás
de ello.
c. 7:20 Le sucedió así; porque el pueblo
le atropelló a la entrada, y murió.
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