XIII. El profeta Isaías envía respuesta a
Ezequías.
A. El rey Ezequías envió un
mensaje al profeta Isaías.
1. Isaías envía la respuesta de Dios a Ezequías.
a. 19:1 Cuando el rey Ezequías lo oyó,
rasgó sus vestidos, se cubrió de cilicio, y entró en la casa de Jehová.
b. 19:2 Envió a Eliaquim mayordomo, a
Sebna escriba y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al
profeta Isaías hijo de Amoz.
c. 19:3 Para que le dijesen, así ha dicho
Ezequías: Este día es día de angustia, de reprensión y de blasfemia. Porque los
hijos están a punto de nacer, y la que da a luz no tiene fuerzas.
d. 19:4 Quizá oirá Jehová tu Dios todas
las palabras del Rabsaces, a quien el rey de los asirios su señor ha enviado,
para blasfemar al Dios viviente. Y para vituperar con palabras, las cuales
Jehová tu Dios ha oído. Por tanto, eleva oración por el remanente que aún
queda.
e. 19:5 Vinieron, por consiguiente, los
siervos del rey Ezequías a Isaías.
f. 19:6 Isaías les respondió, así dirás a
su señor. Así ha dicho Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las
cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria.
g. 19:7 En este tiempo, yo pondré en él
un espíritu, y oirá un rumor. Y volverá a su tierra. Y haré que, en su tierra,
los ataquen con espada.
2. Senaquerib envía carta a Ezequías desafiando
al Señor.
a. 19:8 Regresando el Rabsaces, halló al
rey de Asiria combatiendo contra Libna. Porque oyó que se había ido de Laquis.
b. 19:9 Oyó decir; que Tirhaca rey de
Etiopía había salido para hacerle guerra. En ese tiempo, volvió él y envió
embajadores a Ezequías.
c. 19:10 Para que le informaran. Así
dirás a Ezequías rey de Judá: No te engañe tu Dios en quien tú confías. Para
decir: Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiria.
d. 19:11 Mira, tú has oído lo que han
hecho los reyes de Asiria a todas las tierras, destruyéndolas; ¿y escaparás tú?
e. 19:12 ¿Acaso libraron sus dioses a las
naciones que mis padres destruyeron? Como lo son Gozán, Harán, Resef, y los
hijos de Edén que estaban en Telasar.
f. 19:13 ¿Dónde está el rey de Hamat, el
rey de Arfad, y el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?
g. 19:14 Tomó Ezequías las cartas de mano
de los embajadores. Después que la leyó, subió a la casa de Jehová, y las
extendió Ezequías delante de Jehová.
3. Ezequías ora, para que sepan que solo Jehová
es Dios.
a. 19:15 Oró Ezequías delante de Jehová,
diciendo: Jehová Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres
Dios de todos los reinos de la tierra. Tú hiciste el cielo y la tierra.
b. 19:16 Inclina, oh, Jehová, tu oído, y
oye. Abre, oh, Jehová, tus ojos, y mira. Oye las palabras de Senaquerib, que ha
enviado a blasfemar al Dios viviente.
c. 19:17 Es verdad, oh, Jehová, que los
reyes de Asiria han destruido las naciones y sus tierras.
d. 19:18 Que echaron al fuego a sus
dioses. Por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos de hombres, madera
o piedra, y por eso los destruyeron.
e. 19:19 En este momento, por tanto, oh,
Jehová Dios nuestro, sálvanos, te ruego, de su mano. Para que sepan todos los
reinos de la tierra que sólo tú, Jehová, eres Dios.
4. Isaías profetiza describe la altives de
Senaquerib.
a. 19:20 En ese tiempo, Isaías hijo de
Amoz, envió a decir a Ezequías. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Lo que me
pediste acerca de Senaquerib rey de Asiria, lo he oído.
b. 19:21 Esta es la palabra que Jehová ha
pronunciado acerca de él: La virgen hija de Sion te menosprecia, te escarnece.
Detrás de ti mueve su cabeza la hija de Jerusalén.
c. 19:22 ¿A quién has vituperado y
blasfemado? ¿Y contra quién has alzado la voz, y levantado en alto tus ojos?
Contra el Santo de Israel.
d. 19:23 Por mano de tus mensajeros has
vituperado a Jehová, y has dicho: Con la multitud de mis carros he subido a las
alturas de los montes. A lo más inaccesible del Líbano. Cortaré sus altos
cedros, sus cipreses más escogidos. Me alojaré en sus más remotos lugares, en
el bosque de sus feroces campos.
e. 19:24 Yo he cavado y bebido las aguas
extrañas, he secado con las plantas de mis pies todos los ríos de Egipto.
f. 19:25 ¿Nunca has oído que desde
tiempos antiguos yo lo hice, y que desde los días de la antigüedad lo tengo
ideado? Ahora lo he hecho venir, y tú serás para hacer desolaciones. Para
reducir las ciudades fortificadas a montones de escombros.
g. 19:26 Sus moradores fueron de corto
poder. Fueron acobardados y confundidos. Vinieron a ser como la hierba del
campo, y como hortaliza verde. Como heno de los terrados, marchitado antes de
su madurez.
5. Isaías sentencia a Senaquerib y da señal a Ezequías.
a. 19:27 He conocido tu situación, tu
salida y tu entrada. Y tú furor contra mí.
b. 19:28 Por cuanto te has airado contra
mí. Por cuanto tu arrogancia ha subido a mis oídos. Yo pondré mi garfio en tu
nariz. Y mi freno en tus labios. Y te haré volver por el camino por donde
viniste.
c. 19:29 Esto te daré por señal, oh,
Ezequías: Este año comerás lo que nacerá de suyo. El segundo año lo que nacerá
suyo. El tercer año sembrarás, y segarás. Y plantarás viñas. Y comerás el fruto
de ellas.
d. 19:30 Lo que hubiese escapado, lo que
hubiese quedado de la casa de Judá, volverá a echar raíces abajo, y llevará
fruto arriba.
e. 19:31 Porque saldrá de Jerusalén
remanente, y del monte de Sion los que se salven. El celo de Jehová de los
ejércitos hará esto.
f. 19:32 Por tanto, así dice Jehová
acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni echará saeta en ella.
Ni vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte.
g. 19:33 Por el mismo camino que vino,
volverá, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová.
6. Jehová ampara a Judá.
a. 19:34 Porque yo amparo a esta ciudad
para salvarla. Por amor a mí mismo. Y por amor a David mi siervo.
7. El ángel de Jehová destruye el campamento
Asirio.
a. 19:35 Aconteció que aquella misma
noche, salió el ángel de Jehová. Mató en el campamento de los asirios a ciento
ochenta y cinco mil. Cuando se levantaron por la mañana, en efecto, todo eran
cuerpos de muertos.
b. 19:36 En ese tiempo, Senaquerib rey de
Asiria se fue, volviendo a Nínive, y allí se quedó.
19:37 Aconteció, que mientras él adoraba
en el templo de Nisroc su dios, Adramelec y Sarezer sus hijos lo hirieron a
espada. Y huyeron a tierra de Ararat. Y reinó en su lugar Esar-hadón su hijo.
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